El Grupo Karsten se enfrentaba a importantes retos debido a la obsolescencia de sus sistemas, los procesos que requerían un uso intensivo de papel y la falta de integración entre sus operaciones. La gestión de múltiples entidades y la garantía de un procesamiento coherente entre las diferentes explotaciones agrícolas resultaba engorrosa, lo que provocaba graves ineficiencias y retrasos. Su sistema anterior, Sage 300, tenía dificultades para gestionar la complejidad de su creciente negocio agrícola, lo que creaba silos de datos que dificultaban la toma de decisiones eficaz.