El crecimiento de Storm Smart se veía limitado por unos sistemas obsoletos y desconectados entre sí, así como por unos procesos manuales que requerían un gran volumen de papeleo. La empresa utilizaba hasta 15 aplicaciones distintas, entre ellas QuickBooks. El personal solía introducir los datos a mano, tenía que gestionar múltiples inicios de sesión, y la dirección tenía dificultades para obtener una visión más allá de una semana, lo que dificultaba la planificación, la expansión o la respuesta rápida a las necesidades de los clientes.