Additive-X, un proveedor de soluciones de impresión 3D con sede en el Reino Unido, dependía de un sistema UNIX heredado, One Office, para las finanzas, las ventas, el inventario y las reparaciones. Las herramientas de CRM independientes, las hojas de cálculo y la introducción manual de datos creaban ineficiencias, como tener que introducir los pedidos de la tienda web en One Office. El hardware obsoleto agravaba los problemas y, cuando su único soporte informático se marchó, la empresa se enfrentó a importantes retos operativos, lo que puso de manifiesto la necesidad de modernizar y optimizar los procesos.