Los 1500 empleados de Cornell Cooperative Extension prestan servicio a los residentes de 56 condados de Nueva York y cinco distritos de la ciudad de Nueva York. Durante 20 años, esta organización sin ánimo de lucro utilizó el antiguo Sage y hojas de cálculo para gestionar sus operaciones. Sage limitaba el número de usuarios a 56, lo que obligaba al personal a hacer malabarismos con el acceso. El equipo financiero a nivel estatal se veía desbordado por los procesos manuales, lo que provocaba que la elaboración de informes rutinarios llevara varias semanas. Carecían de visibilidad en tiempo real, lo que dificultaba el tiempo de respuesta.