Raumix y Tosas, filiales de Raubex que operan de forma independiente, lucharon durante años para implementar un sistema ERP heredado que superaba el presupuesto, era complejo y estaba mal configurado. Requería costosos consultores para cambios menores, carecía de integración y perturbaba las operaciones durante las actualizaciones. Tampoco admitía servicios de campo, acceso remoto ni seguimiento de equipos. Finalmente, las empresas abandonaron el sistema debido a su ineficiencia, su alto coste y su incapacidad para satisfacer sus necesidades operativas.